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Oct 18

100 Años de Historia resumidas en una exposición y un libro.

La compañía se presentó en sociedad a comienzos del siglo XX, como Muelles y Aceros Eguzkia,  moldeando barras de hierro fundido que, a golpe de maza, convertía en ballestas para carruajes. Nació en Zumarraga y pronto se estableció en Bilbao. Pocos años después de su creación se instaló en Amorebieta, ya con la denominación Larrinaga y Compañía.

La vocación industrial y la pasión por la metalurgia llevaron a  Dionisio Larrinaga, fundador de la empresa germen de Izar, a centrar la producción en dos líneas que apuntaban al futuro. Por un lado, comenzó a fabricar componentes de automoción en serie, poco tiempo después de que Henry Ford pusiera en marcha la cadena de montaje del Ford T. Por otro, empezó a producir  herramientas de corte muy innovadoras en acero rápido, una aleación capaz de cortar a una velocidad cinco veces superior a la de los aceros comunes, fabricando  brocas de mayor durabilidad, que respondían a los nuevos requerimientos derivados de la generalización del uso del taladros eléctricos.D3X_2380

La sociedad Larrinaga y Compañía pasó a llamarse Izar, nombre por el que se conoce hasta nuestros días, cuando en 1927 fue adquirida por Francisco Belausteguigoitia, quien sería el patrón en los siguientes cincuenta años. En la posguerra y los años de autarquía, Izar comenzó una etapa de crecimiento que duró varias décadas y en la que consiguió una posición de liderazgo en el mercado. Lo logró con renovaciones periódicas en su  equipamiento tecnológico, la formación profesional continua de sus técnicos y trabajadores y ampliaciones en sus talleres, que llegaron a emplear a más de mil personas. Y cuando se oteaba el fin de autarquía que caracterizó a la dictadura franquista, se abrió a los mercados internacionales.

La calidad de sus productos y su posición en los mercados permitieron a Izar capear con cierta holgura la crisis económica de los setenta. No obstante, el cambio político y la carencia de un marco democrático estable para el desenvolvimiento de las relaciones laborales tuvieron una especial incidencia en la empresa, que vivió una etapa conflictiva que, de alguna manera, supuso el principio del fin de una era y el abandono del proyecto por parte de la familia Belausteguigoitia.

En 1988 Izar se partió en dos empresas. Acenor compró Izar Suspensiones y, seis años más tarde, cerró la planta de Amorebieta.  El comprador de Izar Tools Machines no tenía proyecto empresarial y abandonó el barco cuando se vació el almacén. Los trabajadores se hicieron cargo de un buque con las bodegas vacías, sin recursos para adquirir materias primas. Comenzaba su particular odisea.

Se constituyó y reconstituyó como sociedad anónima laboral, primero fue Izarbarri y después Herramientas de Amorebieta. Abordó una profunda revisión de su estrategia comercial, de sus procesos de producción, de sus sistemas de calidad, y de la relación con su entorno social. Las cuentas de la empresa se sanearon en los años 90.

La instalación de Izar en la nueva planta industrial de Boroa-Amorebieta concluyó  en 2008. Coincidiendo con el traslado, Herramientas de Amorebieta cambió su domicilio social y su denominación societaria, pasando a llamarse Izar Cutting Tools SAL.

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