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Oct 18

Reformar, reformando, reforma

La economía está bien cuando hay alegría, y aquí la única alegría visible es cuando tu equipo gana, pero eso no da de comer.

Anima un poco comprobar que Europa en su conjunto cierra el segundo trimestre del año con un crecimiento del 1.9% sobre el mismo período del año anterior.  Lo que sucede aquí es lo mismo que la media del consumo de pollos por persona, pero unos comen tres y otros  uno o ninguno.images

Apunten.  Nos estamos quedando en el furgón de cola: Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, España.  Países a los que la media les queda por arriba.

Pensar que en Euskadi estamos algo mejor no es suficiente. Nos faltan empresas internacionales, tractoras, líderes en producto y tecnología.  Tenemos un sector productivo muy dependiente, con mercados sólo locales en muchos casos.

No somos competitivos.  Esa es la cuestión.  Y en el mundo de las empresas este es un principio nada discutible.

Decía el presidente de Toyota que “empresa que no crece, empresa que no es competitiva”. Independientemente del grado de razón que tenga, la frase esconde una de las claves más determinantes del mundo de la empresa: la actitud.  La actitud de propietarios, promotores o gestores, y trabajadores en su caso con respecto al nuevo escenario.

Muchas veces hemos pensado en empresas que no cuestionen nuestra forma de vivir, y por eso hemos ido acomodando horarios, sueldos, medios, de tal forma que no pusieran en cuestión nuestra idea de vivir, que no se sabe si es lo mismo que el estado de bienestar.

Y ahora resulta que el castillo de naipes se cae.

Todavía hay muchas personas en clave de no transformación,  de “defensa de las conquistas”, de cambiar algo para que nada cambie.

Pero la gran verdad es que los cambios, las reformas, no son opcionales. Hasta el Gobierno de Zapatero las hubiera evitado de haber podido.

La sociedad está convulsa.  Parece que, salvo el Gobierno, todo el mundo está en contra de las reformas realizadas  y previstas.  Pensamos en que hay que corregir a los demás, y a nosotros que no nos toquen.

Lo bueno de todo esto es que nos hace pensar.  Pensar en cómo hemos vivido y cómo tendremos que vivir.

Competir es conocimiento, innovación, gestión,  participación, flexibilidad, tecnología, mercados y precios.

Las especies que no evolucionan, desaparecen.

Que tu empresa no sea una de ellas.

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