Dic 23

2011 Año Clave – Editorial Gatza Diciembre 2010

Ese punto de intelectualidad que habíamos venido acuñando en los últimos años nos hacía pensar que estábamos preparados para todo.  ¡Y no es así!

Creíamos saber lo suficiente como para superar cualquier crisis, por la derecha, por la izquierda, por detrás, o de frente y ahora resulta que las cosas son más complicadas.

El “estado del bienestar” nos ha matado la rebeldía, la curiosidad, muchas veces, la ambición, y nos ha hecho  cómodos.

Han cambiado muchas cosas en el mundo, y  nosotros nos vemos obligados a cambiar. Si nos ilusionamos, tendremos un resultado, si nos lamentamos, el resultado será muy diferente.

2011 va a ser un año largo. Clave. De esos años que llegan sin que uno se de cuenta y que son determinantes en el futuro.

La  crisis se nos está haciendo larga porque los medios que habíamos puesto para combatirla se han agotado.  El cambio tendrá que ser aún mayor.

Tendremos que cambiar nosotros.  Modificar nuestra actitud ante la vida, responder con audacia ante los nuevos retos.

Los países, como las empresas, necesitan ser competitivos, y el nuestro no lo es. España tiene problemas serios de competitividad y Euskadi, aunque está mejor, cuenta con un sector industrial muy dependiente  y todavía poco  internacionalizado, con empresas pequeñas para un  mercado local que funciona si la economía global está estabilizada. Y no es el caso.

No se trata sólo de pasar 2011. Se trata de definir las bases nuevas para subsistir.  Qué  tenemos que cambiar nosotros para cambiar otras cosas.

 Si tenemos empresas pequeñas que por sí solas no puedan responder a un mercado nuevo, igual es necesario cooperar, generar una dimensión nueva, mayor,   relativizar los costos de transformación y pensar en crecer.

 Si tenemos empresas que no venden fuera, igual es posible hacerlo con otras, con soportes técnicos, con apoyos  institucionales, con más osadía.

 Si tenemos empresas con productos maduros, tendremos  que acelerar la sustitución.

 En el año 2010 han empezado a ver la luz  las empresas que venden fuera.

 2011 no es un año para esperar y para aguantar. Es un  año para tomar decisiones transcendentales.  De lo contrario, es posible que se nos escape la oportunidad de seguir vivos.

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