
¿Qué sucede en tu empresa cuando nadie está mirando?
La respuesta a esa pregunta es tu cultura empresarial, a menudo hablamos de ella como algo intangible, pero en ASLE nos gusta definirla de una forma mucho más práctica: es el «sistema operativo» de nuestra organización, es el conjunto de valores y prácticas dentro de una empresa que busca el equilibrio entre el desarrollo económico, el bienestar social y el respeto medioambiental.
En el ecosistema de las Sociedades Laborales, esta cultura va un paso más allá, se trata del hábito de pensar y actuar como propietarios y propietarias, encontrando ese equilibrio entre el presente y la responsabilidad que tenemos con el futuro del proyecto.
El riesgo de «no hacer nada»
Ignorar la cultura no es una opción neutral; tiene costes reales, si la condición de «persona socia» empieza a percibirse como una carga administrativa o un riesgo financiero, el modelo pierde su magia. La consecuencia es clara: el envejecimiento de la base societaria y la dificultad para atraer a ese talento joven que busca algo más que un sueldo.
Trabajar la cultura es, en realidad, una estrategia de supervivencia.
Pilares para una cultura fuerte
Para que una Sociedad Laboral sea atractiva para las nuevas generaciones, debemos fortalecer entre otros estos cimientos fundamentales:
• Sentido de pertenencia: que la persona trabajadora no se sienta un número más, sino parte de un proyecto que le pertenece. Es pasar del «trabajo para ellos» al «construimos lo nuestro».
• Visión de legado: priorizar la sostenibilidad de la empresa y del empleo por encima del beneficio inmediato. Estamos aquí para dejar algo mejor de lo que encontramos.
• Gobernanza democrática: entender que, aunque en el día a día exista una jerarquía operativa necesaria, en la Junta General somos iguales y tenemos posibilidad de formar parte del órgano de administración. Esa dualidad es una de nuestras fortalezas.
¿Cómo empezamos a construir el mañana?
Lo mejor de gestionar la cultura es que no requiere grandes inversiones económicas, sino intención y constancia.
Algunas claves prácticas son:
- Definir una Misión y Propósito compartido: más allá del beneficio económico, se busca el desarrollo personal, el compromiso con el entorno y la sostenibilidad.
- Fomentar el sentido de pertenencia: crear espacios reales de comunicación y participación.
- Capacitar a las personas (socias y no socias) en gestión, gobernanza y el modelo de sociedad laboral. ¡El conocimiento quita el miedo!
- Definir planes de futuro participativos donde todos sientan que su voz cuenta.
- Implantar mecanismos que regulen la entrada / salida de personas socias, valor de la acción, reparto de beneficios.
Construyamos un futuro colectivo
En ASLE impulsamos las Sociedades Laborales como un modelo empresarial que responde a las necesidades del siglo XXI: humano, democrático y resiliente, donde el valor colectivo prevalece sobre el individual. Pero para que sigan siéndolo mañana, tenemos que cuidar su esencia hoy.
No recorras este camino en solitario; desde ASLE estamos aquí para acompañarte a diseñar los mecanismos que aseguren tu continuidad y la de tu equipo.
Hagamos que el modelo de Sociedad Laboral sea el lugar donde todo el mundo quiera estar.
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