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¿QUÉ ES LA EMPRESA PARTICIPADA?

¿Qué es la Empresa Participada?: Características y Beneficios

Cuando hablamos de empresa participada por las personas trabajadoras, ¿a qué nos referimos? Aunque, es un concepto, puede contener distintos significados, las empresas participadas son aquellas que apuestan por un modelo de empresa basado en la participación/contribución activa de su equipo.

Qué es la empresa participada. Imagen de cabecera en la que aparecen varias personas en una reunión y una de ellas mira a la cámara.

Las empresas participadas son empresas comprometidas con la participación, que apuestan por un modelo de desarrollo basado en:

  • considerar a las personas que trabajan en su organización como la clave de su desarrollo y sostenibilidad.
  • tener articuladas diversas formas de participación de sus personas trabajadoras en el proyecto empresarial.
  • estar integradas por personas implicadas y comprometidas en el proyecto empresarial.
  • favorecer el desarrollo de entornos favorables para que la plantilla mejore sus competencias y sus capacidades mediante el aprendizaje a lo largo de toda la vida; organizaciones que aprenden.
  • la incardinación de las empresas con su entorno social y territorial.
  • el empleo como valor social tanto individual como colectivo.

Y, para todo ello, se contempla la participación, en sus diferentes modos y estadios:

  • Participación en la Gestión: formar parte en la definición y desarrollo del proyecto empresarial, en la toma de decisiones, en las tareas y actividades llevadas a cabo por la empresa.
  • Participación económica: ya sea a nivel retributivo, participación en beneficios u otra serie de incentivos en los beneficios que la empresa pueda obtener.
  • Una tercera forma de participación es la denominada “participación financiera”, es decir, la posibilidad de que la persona trabajadora tenga acceso a la propiedad de la empresa.  

Es conveniente contemplar estos enfoques como un itinerario y una evolución en la que deben contemplarse de forma integral. Se puede entender que la participación financiera, donde se sitúan las sociedades laborales (las personas trabajadoras ostentan la propiedad de la mayoría del capital) permite intervenir de manera directa en el control y gestión de las empresas. 

Cualquier organización, independientemente de su tamaño, sector, puede tener interés en la participación de sus personas trabajadoras y si sus valores corporativos se inspiran en la cooperación sin lugar a duda es proclive a ello.

Numerosos estudios abordan las ventajas de la participación de las personas en las organizaciones, que pueden verse reflejadas en estas tres dimensiones: personas, organización y territorio.

Personas: ofrece la oportunidad de aumentar su autonomía en el lugar de trabajo y colaborar en la estrategia de la empresa.

  • Mayor identificación con el proyecto empresarial y mejores ratios de calidad en el trabajo desarrollado. 
  • Mayores oportunidades para el desarrollo profesional y personal a través de la participación en la gestión y en la toma de decisiones de la empresa.
  • Mayor nivel de renta y riqueza, Mayor seguridad en el empleo
  • Más autonomía, incremento de la satisfacción laboral, aumento de la confianza y el compromiso de las personas

Organización: la mayor vinculación de las personas contribuye a aumentar la viabilidad y la sostenibilidad de las empresas.

  • Mejora la productividad, Mayor alineación entre los intereses personales y colectivos
  • Menor rotación, Mayor retención talento
  • Mayor autonomía
  • Mayor fomento de la innovación y creatividad
  • Mayor competitividad de la organización derivada de un mejor comportamiento económico y un entorno social más maduro.
  • Aumento de expectativa de vida para la empresa.
  • Mayor cohesión social

Territorio: favorece el empleo y la cohesión social; y, potencia el compromiso empresarial con su entorno social.

  • Las empresas cuya propiedad está en manos de las personas trabajadoras favorecen el empleo y la cohesión social.
  • Potencia el compromiso empresarial con su entorno social.
  • Ante situaciones de dificultad son más resilientes.
  • En las empresas en las que la mayoría de las personas trabajadoras participan financieramente, la distribución de la renta suele ser más igualitaria. Mayor equilibrio social.  

Por último, podemos diferenciar varios tipos de empresas potenciales a ser empresas participadas:

  1.  Empresas en procesos de relevo o sucesión en la propiedad.
  2. Empresas basadas en el conocimiento de las personas que lo integran
  3. Empresas convencidas que desean avanzar por un compromiso de cohesión social.
  4. Empresas en dificultad, pero con proyecto de desarrollo

En resumen, las empresas participadas por las personas trabajadoras son una forma de desarrollar un modelo de negocio sostenible, comprometido y más humano que puede tener numerosas ventajas tanto para las personas que trabajan en la empresa como para la organización y el territorio en el que se encuentra.»

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