
Las Sociedades Laborales llevan décadas demostrando algo que hoy resulta más relevante que nunca: que las personas pueden lograr juntas mucho más de lo que conseguirían por separado.
El emprendimiento colectivo, la participación y la construcción compartida de proyectos forman parte de nuestro ADN. Sin embargo, el contexto actual nos plantea un nuevo desafío. Vivimos en un entorno de cambio acelerado donde los retos son cada vez más complejos, las tecnologías evolucionan a gran velocidad y ninguna organización dispone por sí sola de todos los conocimientos, capacidades y recursos necesarios para responder con éxito.
La buena noticia es que no tenemos que hacerlo en solitario.
Cada vez más organizaciones están descubriendo que la ventaja competitiva ya no depende únicamente de lo que saben hacer internamente, sino también de su capacidad para conectar con otras personas, empresas y agentes que pueden complementar sus capacidades. A esta forma de innovar la conocemos como Innovación Abierta.
Henry Chesbrough, considerado el padre de la Innovación Abierta, la define como un proceso en el que las organizaciones combinan deliberadamente conocimiento interno y externo para acelerar la innovación y generar más valor. En otras palabras, se trata de reconocer que las mejores ideas, tecnologías o soluciones a nuestros retos pueden encontrarse tanto dentro como fuera de nuestras organizaciones.
Pero la innovación abierta no consiste únicamente en colaborar con startups o incorporar nuevas tecnologías. Consiste, sobre todo, en desarrollar una nueva forma de pensar.
Cuando una empresa abre sus fronteras, deja de actuar como una isla y comienza a formar parte de una red de relaciones donde el conocimiento, los recursos y las oportunidades circulan en múltiples direcciones. Cuando estas relaciones se consolidan, surgen los llamados ecosistemas de innovación: entornos donde diferentes agentes colaboran para resolver problemas, explorar oportunidades y generar valor que sería imposible crear de manera aislada.
Esta realidad es especialmente relevante para las Sociedades Laborales.
Muchas de nuestras empresas cuentan con activos extraordinarios: conocimiento industrial, experiencia sectorial, capacidad productiva, cercanía al cliente, compromiso de las personas y una cultura de colaboración difícil de encontrar en otros modelos empresariales. Al mismo tiempo, pueden necesitar nuevas capacidades en ámbitos como la digitalización, la inteligencia artificial, la sostenibilidad, la internacionalización o el acceso a determinados conocimientos especializados.
La innovación abierta permite precisamente conectar esas fortalezas con las capacidades que existen en el exterior.
Pensemos, por ejemplo, en una empresa industrial que conoce profundamente su sector, dispone de instalaciones y clientes, pero necesita incorporar inteligencia artificial para mejorar sus procesos. O en una empresa tecnológica que domina la tecnología, pero carece de acceso al mercado y experiencia industrial. Por separado ambas avanzan más lentamente. Juntas pueden crear soluciones que ninguna habría desarrollado por sí sola.
Por eso, antes de iniciar cualquier proceso de innovación abierta, conviene hacerse dos preguntas sencillas:
- ¿Qué tenemos en abundancia? ¿Qué conocimientos, capacidades, activos, infraestructuras o relaciones podríamos aportar a otros?
- ¿Qué necesitamos? ¿Qué capacidades, tecnologías o conocimientos nos faltan para resolver esos retos que llevamos tiempo intentando abordar?
Las respuestas a estas preguntas nos ayudan a identificar posibles aliados y a construir colaboraciones donde todas las partes ganan.
Porque innovar en ecosistema no significa compartirlo todo ni perder el control. Significa aprender a colaborar de forma estratégica, identificando aquellas oportunidades donde la suma genera más valor que el esfuerzo individual.
Desde ASLE queremos acompañar a las Sociedades Laborales en este camino. Por ello ponemos en marcha ASLE OPEN, una iniciativa diseñada para ayudar a las empresas a comprender, estructurar y aplicar la innovación abierta de forma práctica y alineada con sus objetivos de negocio.
Como punto de partida, el próximo 22 de septiembre celebraremos el webinar gratuito “Cómo colaborar en tiempos de complejidad: mitos y realidades de la Innovación Abierta”, que dará paso posteriormente a sesiones presenciales de trabajo en diferentes territorios.
Las Sociedades Laborales fueron pioneras demostrando que emprender en equipo genera mejores resultados. Quizá el siguiente paso natural sea ampliar esa misma lógica más allá de las fronteras de la propia organización.
Porque en tiempos de complejidad, innovar ya no consiste únicamente en hacer cosas nuevas.
Consiste en aprender a construirlas juntos.
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