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Balance de AKTIBA RURAL-20: Cuando la comunidad se convierte en el motor del emprendimiento

A veces, el verdadero éxito de un proyecto no se mide únicamente en cifras, sino en la solidez de la red de apoyo que deja a su paso al construir comunidad. Hacer balance de la jornada final de AKTIBA RURAL-20, celebrada en El Encuentro de San Mamés, implica mirar hacia el futuro del empleo en las comarcas rurales de Bizkaia con un enfoque renovado.

Este programa ha demostrado que intervenir en lo que podemos llamar el «punto -2» del ecosistema emprendedor es vital. Es decir, trabajar la activación y la sensibilización antes de que exista una idea definida , acercando el emprendimiento a personas —mayoritariamente mujeres de Arratia y Enkarterri— que hasta entonces no contemplaban esta opción profesional.

Instituciones y entidades como red de seguridad

El evento contó con la apertura institucional de Susana González Rómulo, Directora de Empleo de la Diputación Foral de Bizkaia. Durante su intervención, destacó la importancia fundamental de impulsar iniciativas innovadoras capaces de acercar el emprendimiento a todas las personas y generar oportunidades de calidad en las comarcas rurales.

Pero para que las ideas incipientes germinen, el empuje institucional debe ir acompañado de herramientas prácticas. En este sentido, los asistentes pudieron conocer el trabajo de Bizkaia Mikro de la mano de su director, Marcos Salinero. Su presentación ilustró cómo el acompañamiento financiero y social es un salvavidas imprescindible para aquellas personas y microempresas que encuentran mayores barreras para acceder a otros recursos

El valor de los ejemplos reales: Irantzu y Marian

Para derribar miedos, no hay nada como el ejemplo en primera persona. El recorrido por los principales aprendizajes del proyecto fue dinamizado por ASLE. En este espacio humano cobraron protagonismo participantes como Irantzu Uranga y Marian Gorostiza, quienes compartieron desde su propia vivencia cómo el programa les ha permitido descubrir nuevas posibilidades, ganar confianza y acercarse al emprendimiento de una forma accesible.

Asimismo, la jornada reservó un lugar destacado para visibilizar las bondades del emprendimiento colectivo. A través de las experiencias compartidas por ASLE y empresas referentes en el territorio como la sociedad laboral CONSEUR, quedó patente que este modelo empresarial es una vía excelente para generar proyectos sostenibles, arraigados a la tierra y basados en la colaboración mutua.

Un ecosistema que se fortalece gracias a las ADRs

Nada de esto habría sido posible sin las entidades que vertebran el territorio a diario. Fue especialmente enriquecedora la conversación mantenida con los agentes y entidades del territorio en la que participaron Emakumeekin, Urbegi, Errota Fundazioa y Gorbeialdea.

La presencia de estas organizaciones, así como de las demás instituciones y Agencias de Desarrollo Rural (ADRs) que han acompañado el proyecto desde sus inicios , evidenció la importancia de seguir fortaleciendo las redes entre personas y recursos para construir un tejido socioeconómico más resiliente.

El balance de estos meses de esfuerzo se materializó en un vibrante showroom final, donde las participantes mostraron con orgullo elaboraciones gastronómicas, plantas y productos artesanales. Un cierre perfecto que reafirmó el objetivo principal de AKTIBA RURAL-20: generar comunidad y demostrar que emprender en compañía siempre es más fácil y enriquecedor.

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